Capítulo 1. Teresa niña. En casa. Huérfana de madre.

El tener padres virtuosos y temerosos de Dios me bastara…con lo que el Señor me favorecía, para ser buena.

Ayudábame no ver en mis padres favor sino para la virtud. Tenían muchas.

Éramos tres hermanas y nueve hermanos. Todos parecieron a sus padres, por la bondad de Dios, en ser virtuosos, si no fui yo, aunque era la más querida de mi padre.

Acuérdome que cuando murió mi madre quedé yo de edad de doce años, poco menos. Como yo comencé a entender lo que había perdido, afligida fuime a una imagen de nuestra Señora y supliquéla fuese mi madre, con muchas lágrimas. Paréceme que, aunque se hizo con simpleza, que me ha valido; porque conocidamente he hallado a esta Virgen soberana en cuanto me he encomendado a Ella: y, en fin, me ha tornado a sí

2018-10-01T16:00:55+00:00