Capítulo 2. Adolescencia y primera juventud. Crisis y colegio.

Si yo hubiera de aconsejar, dijera a los padres que en esta edad [adolescencia] tuviesen gran cuenta con las personas que tratan sus hijos, porque aquí está mucho mal, que se va nuestro natural antes a lo peor que a lo mejor. Por aquí entiendo el gran provecho que hace la buena compañía, y tengo por cierto que si en esta edad tuviera quien me enseñara a temer a Dios, fuera tomando fuerzas para no caer.

…había tres meses que andaba en estas vanidades, cuando me llevaron a un monasterio que había en este lugar, adonde se criaban personas semejantes, aunque no tan ruines en costumbres como yo… Los primeros ocho días sentí mucho… Traía un desasosiego, que en ocho días -y aun creo menos- estaba muy más contenta que en casa de mi padre. Todas lo estaban conmigo, porque en esto me daba el Señor gracia, en dar contento adondequiera que estuviese, y así era muy querida… presto comenzó mi alma a tornarse a acostumbrar en el bien de mi primera edad y vi la gran merced que hace Dios a quien pone en compañía de buenos. Paréceme andaba Su Majestad mirando y remirando por dónde me podía tornar a Si. ¡Bendito seáis Vos, Señor, que tanto me habéis sufrido!

2018-10-01T10:04:54+00:00