Capítulo 5.-Teresa enferma. Viaje a Becedas. La curandera. El cura de Becedas

En el año del noviciado pasé grandes desasosiegos con cosas que en sí tenían poco tomo… yo lo llevaba con harta pena e imperfección, aunque con el gran contento que tenía de ser monja todo lo pasaba. Era aficionada a todas las cosas de religión, mas no a sufrir ninguna que pareciese menosprecio. Holgábame de ser estimada.

[Teresa enferma viaja a Castellanos de la Cañada para recuperarse] En el lugar que estaba con mi hermana para curarme, estaba una persona de la iglesia, que residía en aquel lugar. Comenzándome a confesar con él, se aficionó en extremo a mí. No fue la afición de éste mala; mas de demasiada afición venía a no ser buena. Tenía entendido de mí que no me determinaría a hacer cosa contra Dios que fuese grave por ninguna cosa, y él también me aseguraba lo mismo, y así era mucha la conversación. Lo que más [me gustaba] era tratar cosas de Dios.

Con la gran voluntad que me tenía, comenzó a declararme su perdición. Había casi siete años que estaba en muy peligroso estado, con afición y trato con una mujer del mismo lugar, y con esto decía misa. Era cosa tan pública, que tenía perdida la honra y la fama, y nadie le osaba hablar contra esto. A mí hízoseme gran lástima, porque le quería mucho; que me parecía virtud ser agradecida y tener ley a quien me quería.

Supe más la perdición, y vi que el pobre no tenía tanta culpa; porque la desventurada de la mujer le tenía puestos hechizos en un idolillo de cobre que le había rogado le trajese por amor de ella al cuello, y éste nadie había sido poderoso de podérsele quitar. Como supe esto, comencé a mostrarle más amor. Tratábale muy ordinario de Dios. Esto debía aprovecharle, aunque más creo le hizo al caso el quererme mucho; porque, por hacerme placer, me vino a dar el idolillo, el cual hice echar luego en un río. Quitado éste, comenzó -como quien despierta de un gran sueño- a irse acordando de todo lo que había hecho aquellos años; y espantándose de sí, doliéndose de su perdición, vino a comenzar a aborrecerla. Nuestra Señora le debía ayudar mucho, que era muy devoto de su Concepción, En fin, dejó del todo de verla y no se hartaba de dar gracias a Dios por haberle dado luz. A cabo de un año en punto desde el primer día que yo le vi, murió. Murió muy bien y muy quitado de aquella ocasión. Parece quiso el Señor que por estos medios se salvase.

Estuve en aquel lugar tres meses con grandísimos trabajos, porque la cura fue más recia que pedía mi complexión. A los dos meses, a poder de medicinas, me tenía casi acabada la vida. Me tornó a traer mi padre [a Ávila] adonde tornaron a verme médicos. Todos me desahuciaron… los dolores eran los que me fatigaban, porque eran en un ser desde los pies hasta la cabeza; porque de nervios son intolerables, según decían los médicos,

Ahora me espanto, y tengo por gran merced del Señor la paciencia que Su Majestad me dio, que se veía claro venir de Él. Mucho me aprovechó para tenerla haber leído la historia de Job que parece previno el Señor con esto, y con haber comenzado a tener oración…se llevar con tanta conformidad. Traía muy ordinario estas palabras de Job en el pensamiento y decíalas: Pues recibimos los bienes de la mano del Señor, ¿por qué no sufriremos los males? Esto parece me ponía esfuerzo.

Diome un paraxismo que me duró estar sin ningún sentido cuatro días, poco menos. Me dieron el Sacramento de la Unción y cada hora o momento pensaban expiraba…. Teníanme a veces por tan muerta, que hasta la cera me hallé después en los ojos.

La pena de mi padre era grande; clamores y oraciones a Dios, muchas. Bendito sea El que quiso oírlas, que teniendo día y medio abierta la sepultura en mi monasterio, esperando el cuerpo allá quiso el Señor tornase en mí.

Estoy con tan gran espanto llegando aquí y viendo cómo parece me resucitó el Señor… Paréceme fuera bien, oh ánima mía, que miraras del peligro que el Señor te ha librado…

Plegue a Su Majestad que antes  me consuma, que lo deje yo más de querer. No permita ya Su Majestad tenga yo poder contra Él en un punto, antes en este que estoy me consuma

2019-01-09T11:11:48+00:00