Libro de la Vida. Cap. 24

Santa Teresa busca continuamente el modo de corresponder a las gracias que recibe de Dios y narra cómo la experiencia de Dios va transformando su vida.

Decíame (el confesor) que para del todo contentar a Dios no había de dejar nada por hacer…

Él me dijo que me encomendase a Dios unos días y rezase el himno de Veni, Creator, para que me diese luz de cuál era lo mejor. Habiendo estado un día mucho en oración y suplicando al Señor me ayudase a contentarle en todo, comencé el himno, y estándole diciendo, vínome un arrebatamiento tan súbito que casi me sacó de mí, cosa que yo no pude dudar, porque fue muy conocido.

Desde aquel día yo quedé tan animosa para dejarlo todo por Dios como quien había querido en aquel momento dejar otra a su sierva.

Sea Dios bendito por siempre, que en un punto me dio la libertad que yo, con todas cuantas diligencias había hecho en muchos años, no pude alcanzar conmigo. Como fue hecho de quien es poderoso y Señor verdadero de todo, ninguna pena me dio.

 

2019-11-04T13:59:53+00:00