Libro de la Vida. Cap. 26

Teresa va relatando algunas de las experiencias místicas que ha recibido que le dan seguridad y entiende con claridad que es Dios quien le habla.

Tengo por una de las grandes mercedes que me ha hecho el Señor este ánimo que me dio contra los demonios.

Pues tenemos Rey todopoderoso y tan gran Señor que todo lo puede y a todos sujeta, no hay qué temer, andando  en verdad delante de Su Majestad y con limpia conciencia.

Acaecióme otras veces verme con grandes tribulaciones y murmuraciones y afligida con  muchas ocasiones que había para inquietarme, y decirme el Señor: “¿De qué temes? ¿No sabes que soy todopoderoso? Yo cumpliré lo que te he prometido” (y así se cumplió bien después),  y quedar luego con una fortaleza, que de nuevo me parece me pusiera en emprender otras cosas, aunque me costasen más trabajos, para servirle, y me pusiera de nuevo a padecer. Es esto tantas veces, que no lo podría yo contar.

Cuando se quitaron muchos libros de romance, que no se leyesen, yo sentí mucho, porque algunos me daba recreación leerlos y yo no podía ya, por dejarlos en latín; me dijo el Señor. “No tengas pena, que Yo te daré libro vivo”.  Yo no podía entender por qué se me había dicho esto. Después, desde a bien pocos días, lo entendí muy bien, porque he tenido tanto en qué pensar y recogerme en lo que veía presente, y ha tenido tanto amor el Señor conmigo para enseñarme de muchas maneras, que muy poca o casi ninguna necesidad he tenido de libros; Su Majestad ha sido el libro verdadero adonde he visto las verdades.

2020-01-14T11:39:11+00:00