Libro de la Vida. Capítulo 8.

Teresa trata del gran bien que es para todos la oración y nos dice qué es para ella la oración.

El bien que tiene quien se ejercita en oración, digo oración mental, hay muchos santos y buenos que lo han escrito.  De lo que yo tengo experiencia puedo decir, por males que haga quien la ha comenzado, no la deje. Y quien no la ha comenzado, por amor del Señor le ruego yo no carezca de tanto bien. No hay que temer, sino que desear. Y si persevera, espero yo en la misericordia de Dios, que nadie le tomó por amigo que no se lo pagase; que no es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama. Y si vos aún no le amáis (porque, para ser verdadero el amor y que dure la amistad, hanse de encontrar las condiciones: la del Señor ya se sabe que no puede tener falta, la nuestra es ser viciosa, sensual, ingrata), no podéis acabar de amarle tanto, porque no es de vuestra condición; mas viendo lo mucho que os va en tener su amistad y lo mucho que os ama, pasáis por esta pena de estar mucho con quien es tan diferente de vos.

 

2019-05-07T11:02:05+00:00